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Aplazamiento de Verifactu y calendario oficial de la factura electrónica

Cuando empresas y autónomos comenzaban a asumir 2027 como el año clave para la entrada en vigor de VeriFactu, Hacienda plantea ahora un nuevo cambio de calendario. La intención es retrasar hasta octubre de 2028 las obligaciones aún pendientes y hacerlas coincidir con la puesta en marcha de la factura electrónica para una parte importante de empresarios y profesionales.  La publicación de la Orden HAC/1028/2026 completa una de las piezas que faltaban para poner en marcha la factura electrónica obligatoria entre empresas y profesionales y, sobre todo, pone en marcha el reloj de su implantación.

¿Qué cambia con el anuncio de Hacienda?

Hasta ahora, las fechas de referencia de VeriFactu eran el 1 de enero de 2027 para los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto de obligados, entre ellos muchos autónomos y profesionales.

Hacienda plantea ahora desplazar las obligaciones pendientes hasta octubre de 2028.

El motivo es coordinar VeriFactu con la factura electrónica B2B. Esta última ya tiene un calendario mucho más definido.

  • 6 de octubre de 2027. Será obligatoria para empresarios y profesionales cuyo volumen de operaciones haya superado los 8 millones de euros durante el año natural anterior.
  • 6 de octubre de 2028. La obligación llegará al resto de empresarios y profesionales incluidos en el ámbito de aplicación.
  • 6 de octubre de 2029. Para determinadas personas físicas y entidades en atribución de rentas con un volumen de operaciones igual o inferior a ocho millones de euros finalizará el plazo adicional previsto para algunas obligaciones relacionadas con la comunicación de los estados de las facturas.

VeriFactu y factura electrónica siguen siendo cosas distintas

Que Hacienda quiera aproximar ambos calendarios no significa que las dos obligaciones se conviertan en una sola.

VeriFactu regula principalmente cómo deben funcionar los programas utilizados para facturar. Los sistemas deberán garantizar la integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros.

La factura electrónica B2B, en cambio, regula la emisión e intercambio electrónico de facturas entre empresarios y profesionales y exigirá trabajar con formatos estructurados e interoperables.

La nueva factura electrónica no consiste simplemente en sustituir el papel por un PDF enviado por correo electrónico. Las facturas deberán trabajar con formatos electrónicos estructurados, capaces de ser procesados automáticamente por los distintos sistemas.

La solución pública utilizará el modelo europeo de factura electrónica EN 16931 y la sintaxis UBL establecida por la Orden. Un PDF, por sí solo, no constituye el formato estructurado que exige el nuevo modelo.

Además, el sistema permitirá conocer determinados acontecimientos posteriores a la emisión de la factura, como su rechazo o el pago efectivo completo. En determinados supuestos también deberá comunicarse información relacionada con su vencimiento.

La factura, por tanto, dejará de ser únicamente un documento que se emite y se contabiliza. Tendrá un ciclo de vida electrónico mucho más trazable.

La normativa permitirá utilizar la solución pública de facturación electrónica de la AEAT o continuar trabajando con plataformas privadas.

Ahora bien, esas plataformas deberán ser interoperables con el sistema y, cuando la factura se emita mediante una solución privada, deberá remitirse a la plataforma pública una copia electrónica fiel en los términos establecidos por la normativa.

Esto significa que las empresas podrán continuar utilizando sus programas habituales siempre que estén preparados para funcionar dentro del nuevo sistema.

¿Qué conviene revisar desde ahora?

El anuncio proporciona más margen, pero no debería interpretarse como una razón para dejar el asunto olvidado hasta 2028.

Si una empresa va a cambiar de programa de facturación, contratar un ERP o renovar su solución actual, conviene comprobar que el proveedor está preparado tanto para VeriFactu como para la factura electrónica.

También merece la pena revisar cómo se trabaja actualmente. El nuevo modelo de facturación va hacia una mayor trazabilidad, con menos margen para modificar documentos o reconstruir posteriormente lo ocurrido con una factura.